El Baluarte de Santiago, también conocido como el baluarte de la pólvora, se localiza en la calle de Francisco Canal S/N, entre las avenidas Gómez Farías y 16 septiembre, en la ciudad y puerto de Veracruz, Veracruz, México.

 

Inscripción sobre la puerta del Baluarte de Santiago en Veracruz.

Es una edificación militar que se concluyó en el año 1635, en el siglo XVII. Iniciándose la construcción de una muralla integral circundante, que constaban de siete baluartes y conformaban el sistema defensivo amurallado de la ciudad, ubicándose en el extremo sur frente a la costa del golfo, cuyo propósito era contribuir al resguardo de la ciudad y evitar los constantes ataques que el Puerto de Veracruz sufría.

Es el único baluarte sobreviviente de los nueve que resguardaron al puerto de los ataques de piratas y corsario. Construcción defensiva militar de acceso restringido, gruesos y altos muros.

Actualidad

En la actualidad el Baluarte de Santiago es un museo donde se encuentran las Joyas del Pescador.Dicho museo abrió sus puertas en el año de 1991 tras ser considerado por el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) como patrimonio histórico. Este bastión es también conocido como «El Polvorín» debido a su sótano en el cual se guardaba la pólvora de los 22 cañones que podía albergar su estructura. En las paredes orientadas del lado de la Avenida Gómez Farías, se puede aún observar los impactos de balas del fusilamiento en 1812 de los Insurgentes Veracruzanos.

Vista General del Baluarte de Santiago en la ciudad y puerto de Veracruz.

Su atractivo principal son las joyas antes mencionadas que reciben este nombre ya que fue el pescador Raúl Hurtado Hernández en el año de 1976 quien encontró los lingotes de oro y joyas prehispánicas al estar realizando sus actividades pesqueras; son 42 piezas de origen mixteco, entre ellas un Chimalli, ollitas, aretes con cabezas de tortuga, brazaletes con figuras de mono, cuentas de collar con figuras de serpiente, son algunas de las joyas que conforman la colección. Él mismo narra que al encontrar las piezas desconocía su valor por lo que decidió conservarlas e incluso vender algunas lo que lo llevó a ser encarcelado por saqueo a la nación, siendo absuelto por La Suprema Corte en 1979, al determinar que él no sabía que los artefactos eran un tesoro nacional ni que era deber suyo reportarlos.